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Segunda Epístola a Timoteo

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Datos básicos
Autor Pablo de Tarso
Idioma Griego koine
Abreviatura 2Tim.
Números
Nombre
Más datos
Testamento Nuevo Testamento
Sección Epístolas

La Segunda Epístola a Timoteo forma parte de las cartas pastorales del Nuevo Testamento de la Biblia, junto con la Primera Epístola a Timoteo y la Epístola a Tito.[1]

Autor

La mayoría de los eruditos críticos modernos sostienen que 2 Timoteo no fue escrita por Pablo de Tarso, sino por un seguidor anónimo, después de la muerte de Pablo en el siglo I. El lenguaje y las ideas de esta epístola son notablemente diferentes de las otras dos cartas pastorales pero similares a las cartas paulinas posteriores, especialmente los que escribió en cautiverio. Esto ha llevado a algunos estudiosos a concluir que el autor de 2 Timoteo es una persona diferente de 1 Timoteo y Tito.

Raymond E. Brown propone que esta carta fue escrita por un seguidor de Pablo, que tenía conocimiento de los últimos días de Pablo. Jerome Murphy-O'Connor, sin embargo, iba a ir más allá de Brown. Señaló que una serie de cartas apócrifas atribuidas al apóstol fueron rechazadas en la antigüedad, lo que indica que no hubo "un clima de aceptación, lo que haría más fácil para las Pastorales falsas entrar en la corriente principal de la vida de la iglesia. "Murphy-O'Connor sigue siendo realistas, el único escenario capaz de explicar la aceptación de las Pastorales es la autenticidad de una de las tres cartas.

Contenido

En su carta, Pablo exhorta a Timoteo a no tener un espíritu de timidez y no avergonzarse de dar testimonio de nuestro Señor (1:7-8). También ruega a Timoteo ir a él antes del invierno y llevar a Marcos.

Se anticipaba su muerte y exhorta a Timoteo que sea diligente y firme frente a las falsas enseñanzas, luchando contra ellas con referencia a las enseñanzas del pasado, y la paciencia bajo la persecución, y, fiel en el cumplimiento de todas las obligaciones de su cargo (4:1-5), con toda la solemnidad de quien estará a punto de comparecer ante el Juez de los vivos y los muertos.

El saludo de cierre incluye la única mención bíblica de Lino, que en la tradición católica aparece como el inmediato sucesor de Pedro como obispo de Roma, el segundo Papa.[2]

En ella Pablo, de forma dramática, dice: "a mí ya me sacrifican, y el tiempo de mi partida está cercano". Al borde de ser ejecutado por su fe, el autor declara que de Dios no se recibe un espíritu de temor o cobardía, sino de fortaleza, de amor y sobriedad". Tras afirmar que todos los que quieran vivir piadosamente en Cristo Jesús sufrirán persecuciones, desea a sus enemigos que la conversión les haga conocer plenamente la verdad y se liberen del lazo del Diablo.

Advierte sobre los egoístas, avaros, fanfarrones y otros que son más amantes de placeres que de Dios y tienen apariencia de piedad pero niegan su eficacia.[1]

Biografía de Timoteo

Se sabe que Timoteo fue discípulo de Pablo de Tarso y que era hijo de madre judía y padre griego (Hch 16:1). Originario de la ciudad de Listra, su madre se llamó Eunice y su abuela Loida (2 Tim 1:5).

El vocablo Timoteo es una palabra griega que significa el que honra a Dios (timo Theus). Pablo le circuncidó, pues en aquella época había judíos celosos del rito y para que Timoteo fuese bien aceptado en esos círculos debió hacerlo (Hch 16:3). Acompañó a Pablo en sus viajes misioneros, existiendo relatos del año 49 d. C. donde se menciona.

La importancia de la carta y el interés pastoral de Pablo de enseñarla a Timoteo era porque Timoteo representaba la primera generación de cristianos que no habían tenido relación directa con los hechos de Jesús. Timoteo habría conocido la fe de su madre y de su abuela (2 Tim 1:5) quienes por lo encontrado en la Segunda epístola a Timoteo habrían sido judeocristianas. Timoteo representaba a la generación que estaba pasando de la era apostólica a la no apostólica y de la judaica mesiánica a la universal.

Timoteo se había convertido con el ministerio de Pablo, fue su compañero en los viajes misioneros, y llegó a ser pastor de la iglesia en Efeso. Pablo fue como su padre y mentor espiritual.[3]

Autenticidad

La autenticidad de la autoría paulina fue aceptada por la Iglesia ya en 180 d. C., como lo demuestra el testimonio sobreviviente de Ireneo y el autor del Canon de Muratori. Posibles alusiones se encuentran en las cartas de Clemente de Roma a los Corintios (95), Ignacio de Antioquía a los Efesios (110) y Policarpo a los Filipenses (130), aunque es difícil determinar la naturaleza de tales relaciones literarias.

Los estudiosos modernos que apoyan la autoría paulina hacen hincapié en su importancia en relación con la cuestión de la autenticidad: IH Marshall y PH Towner escribieron que "el testigo clave es Policarpo, donde hay una alta probabilidad de que 1 y 2 Timoteo eran conocidos por él". Del mismo modo MW Holmes sostuvo que es "prácticamente seguro o altamente probable" que Policarpo usara 1 y 2 Timoteo.

A finales del siglo II hay una serie de citas de las tres Epístolas Pastorales en la obra de Ireneo, Contra las Herejías. El Canon de Muratori (170-180) enumera los libros del Nuevo Testamento y atribuye las tres Epístolas Pastorales a Pablo. Eusebio la llama, junto con los otros trece epístolas paulinas canónica, indiscutibles.

Las excepciones a estos testigos incluyen a Taciano, un discípulo de Justino Mártir, que resultó ser hereje, así como el gnóstico Basílides. Marción, un obispo ortodoxo después excomulgado por hereje, formó un canon inicial de las Escrituras hacia mediados del siglo II con el Evangelio de Lucas y diez de las epístolas canónicas paulinas, excluyendo 1 y 2 Timoteo y Tito. Las razones de estas exclusiones son desconocidas y así la especulación abunda, incluyendo las hipótesis que no fueron escritas hasta después de la época de Marción o que él las considero como no auténticas.

Los defensores de la autoría paulina argumentan que tenía motivos teológicos para rechazar las Pastorales, a saber, su enseñanza acerca de la bondad de la creación (1 Tim. 4:1). La pregunta sigue siendo si Marción conocía estas tres cartas y las rechazó como dice Tertuliano, ya que 1 Timoteo 6:20 es la antítesis sutil de la herejía de Marción.[4]

Hace ya un siglo que el contenido de esta carta no ha dejado de alimentar discusiones sobre la autenticidad paulina. Algunos destacan los parrafos que permite compararla con las cartas más auténticas de Pablo, mientras que quienes niegan la autenticidad tendrían buenas razones para decir que un imitador pudo haberse inspirado en pasajes de las cartas auténticas para acreditar el origen paulino de su escrito. Pero ciertamente en algunos lugares la falsificación es muy difícil de admitir. Los contactos con la Epístolas a los Romanos, escrita poco antes que la carta a Tito, y con la carta a los Colosenses, son tan reales como discretos.

Con todo es fácil de advertir que el vocabulario de esta carta es distinto al de las otras cartas de Pablo, y las nuevas palabras señalan en el autor un temperamento diferente. Cuando se leen los argumentos tanto en pro como en contra de la autenticidad de esta carta, es difícil pronunciarse, pero si se cree en la preocupación que tenían las iglesias de preservar la tradición y la literatura apostolica, el juicio anticipado se inclina a favor de Pablo, especialmente teniendo en cuenta los contactos con las cartas anteriores.

Mantenemos por lo tanto la autenticidad paulina de esta carta, pero no por eso ignoramos las dificultades surgidas del vocabulario y del estilo; si Pablo las firmó y en parte dictó, hay que admitir que el secretario tuvo una gran parte en su redacción. Algunos indicios sugieren que tal redactor pudo ser Lucas.[5]

Referencias

  1. 1,0 1,1 Segunda epístola a Timoteo
  2. Second Epistle to Timothy
  3. Primera epístola a Timoteo
  4. First Epistle to Timothy
  5. La nueva Biblia Latinoamericana, Edición Pastoral, 2005, NT pág 432