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Primera Epístola de Pedro
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Datos básicos
Autor Simón Pedro
Fecha 67
Lugar Roma
Abreviatura 1P
Números
Nombre
Más datos
Testamento Nuevo Testamento
Sección Epístola
Otros datos


La Primera Epístola de Pedro es un libro del Nuevo Testamento, es una carta bíblica dirigida a los judíos en la Diáspora.

Autor

La autoría de 1 Pedro tradicionalmente se ha atribuido al apóstol Pedro, ya que lleva su nombre y lo identifica como su autor. Aunque el texto identifica a Pedro como su autor; la lengua, citas, el estilo y la estructura de esta carta ha llevado a muchos investigadores a la conclusión de que esta carta es seudónimo. Muchos estudiosos están convencidos de que Pedro no fue el autor de esta carta porque el autor tenía que tener una educación formal en la retórica y filosofía y un conocimiento avanzado de la lengua griega.

Graham Stanton rechaza la autoría petrina porque 1 Pedro fue escrita muy probablemente durante el reinado de Domiciano en el año 81, que es cuando él cree que la persecución cristiana generalizada comenzó, mucho tiempo después de la muerte de Pedro. Actualmente se ha abandonado el argumento de la persecución debido a que la persecución que se describe en la carta no requiere un período de tiempo fuera del período de Pedro.

Muchos eruditos también dudan de la autoría petrina, ya que están convencidos de que 1 Pedro depende de las epístolas paulinas siendo pues escrita después del ministerio de Pablo el Apóstol porque comparte muchos de los mismos motivos propugnados en Efesios, Colosenses y en las Epístolas Pastorales.

Otros sostienen que no tiene mucho sentido atribuir la carta a Pedro cuando podría haber sido atribuida a Pablo. Una teoría utilizada para apoyar la autoría petrina de 1 Pedro es la "hipótesis de la secretaría", lo que sugiere que 1 Pedro fue dictada por Pedro y fue escrita en griego por su secretario, Silvano (5:12). John Elliot, sin embargo, sugiere que la noción de Silvano como secretario, autor o redactor, de 1 Pedro representa poco más que una teoría de desesperación y presenta más problemas de los que resuelve, porque en la versión griega de 5:12 sugiere que Silvano no era el secretario, sino el mensajero de 1 Pedro.

Por un lado, algunos estudiosos como Bart D. Ehrman están convencidos de que el lenguaje, el estilo literario y la estructura de este texto hace que sea plausible concluir que 1 Pedro no fue escrita por Pedro; según estos investigadores, es más probable que 1 Pedro es una carta bajo seudónimo, escrita después por uno de los discípulos de Pedro en su honor. Por otro lado, algunos estudiosos sostienen que no hay suficiente evidencia para concluir que Pedro no escribió 1 Pedro. Por ejemplo, existen similitudes entre 1 Pedro y los discursos de Pedro en el libro de los Hechos y la primera certificación de la autoría de Pedro viene de 2 Pedro y las cartas de Clemente. En última instancia, la autoría de 1 Pedro permanece en duda. [1]

Lugar

Según testimonio del autor de la carta, ésta fue escrita desde Babilonia, es decir, desde una de las ciudades paganas de la Antigüedad, casi con toda seguridad Roma.

Fecha

Si el autor fuera san Pedro no se puede datar con posterioridad al año 67. Y el uso por parte de los Padres de la Iglesia también confirma su fecha en el siglo II. Así, se suelen dar fechas entre el 65 y el 95 (quienes sostienen la autoría de Silvano). Los partidarios de un autor anónimo la colocan entre el 95 y el 111.[2]

Audiencia

1 Pedro se dirige a los elegidos extranjeros residentes en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia. Las cinco áreas enumeradas en 1:1 como la ubicación geográfica de los primeros lectores eran provincias romanas en Asia Menor. El orden en que las provincias se enumeran siempre son representativas de la ruta que deberá adoptar el mensajero que entregó la carta circular.

Los destinatarios de esta carta se les llama Exiliados de la dispersión y se les insta a vivir con el temor reverente durante el tiempo de su peregrinación. La composición social de la destinatarios de 1 Pedro es discutible, ya que algunos estudiosos interpretan extraños (1:1) como cristianos con anhelo de su hogar en el cielo, algunos interpretan que "extraños" es literal.

Mientras que los nuevos cristianos se han encontrado con la opresión y la hostilidad de la población local, Pedro informa que les permite mantener la lealtad tanto a su religión como al Imperio Romano (1 P 2:17). Los consejos de autor sobre la constancia y perseverancia bajo la persecución; para los deberes prácticos de una vida santa, aduce el ejemplo de Cristo en la paciencia y santidad y concluye con consejos a los pastores.[1]

Contenido

Ha sido definida como «el más denso resumen neotestamentario de la fe cristiana de la conducta que tal fe inspira».

La carta se abre con un breve saludo introductorio a la que sigue un conjunto de exhortaciones para la vida de los cristianos que son justificadas por medio de elementos doctrinales: se invita a vivir en la santidad ya que los cristianos han sido redimidos, se llama a la vivencia de la caridad evangélica unidos con Cristo, se exhorta a cúmplir las obligaciones cívicas, comunitarias y familiares, muestra el modo en que los cristianos han de afrontar la persecución gracias a los méritos obtenidos por Jesucristo.

Luego habla de los carismas y de su buen uso en la comunidad y alienta a quienes han sufrido la persecución. Finalmente vuelve a recordar a todos, comenzando por los responsables su llamamiento a la gloria de Dios. En la conclusión retoma la intención de la carta y manda los saludos epistolares.

Se trata, por tanto, de una exhortación a la vida cristiana moral y a la coherencia con la fe a pesar de la persecución o las pruebas. Según el autor de la carta, esto solo es posible por la regeneración que Cristo ha alcanzado por medio de su muerte y Resurrección aún cuando se tratara, siempre según el autor de la carta, de una intención divina siempre presente desde el génesis. Es el Espíritu de Dios, el de Jesucristo quien santifica a los cristianos así como resucitó a Jesús. La consideración de la vida de Jesús es también para el autor de la carta una motivación para el actuar del cristiano: el resultado de la resurrección implica que se pueden afrontar todas las pruebas con esperanza en la salvación definitiva.

Elementos literarios

La carta fue escrita originalmente en un griego semejante en perfección al de la Epístola de Santiago. Tiene 62 hápax del Nuevo Testamento, lo cual implica amplitud de vocabulario y el uso de la Septuaginta por parte del autor. Emplea elementos retóricos propios de la lengua griega del tiempo (antítesis, sinónimos acumulados, ritmo) y también gramaticales (uso del artículo y de las conjunciones).

Por el tono impersonal de buena parte de la carta, excluidos solo el saludo inicial y la despedida, algunos autores han dudado de que se trate de una epístola y se inclinan a pensar que sería más bien una homilía transcrita. Boismard incluso sostiene que se tata de una homilía bautismal. Sin embargo, estas teorías no han tenido mucha repercusión en el ámbito bíblico.

Las citas del Antiguo Testamento presentes en la carta, a diferencia de las demás epístolas católicas, provienen más de libros históricos (como el Pentateuco) y profetas que de los sapienciales. Combina textos bíblicos en sus citas aunque sin indicar la procedencia [3]. Presenta temas comunes a otros escritos del Nuevo Testamento como por ejemplo: la nueva vida por la palabra del Evangelio, el gozo en la adversidad, la adoración en espíritu.

En cuanto al autor, además de quienes sostienen que fue el mismo san Pedro a partir del testimonio de la misma carta y de los escritos de los Santos Padres (Papías, Ireneo, Clemente de Alejandría, Orígenes, Eusebio de Cesarea), están los que afirman la autoría de Silvano, personaje mencionado en la carta y así explicar la elegancia del griego usado por el autor. Finalmente otro grupo de exegetas piensa que el autor se mantendría desconocido aunque sería habitante de Roma o del Asia Menor: sostienen su posición en que la carta mantiene demasiada relación con escritos del ámbito paulino (tesis de las cartas a los romanos o a los efesios), el griego usado es demasiado correcto para un pescador de Galilea y la situación de persecución que si fuera la de Pedro sería más explícito en dar información.

Canonicidad

Sobre la canonicidad de la carta, ya se manifiesta Ireneo de Lyon [4] y también Clemente de Alejandría. No se encuentra en el canon de Muratori. En el siglo III ya es considerado parte del canon con excepción de las iglesias siríacas que solo lo incorporan desde el siglo V. [2]

El infierno

El autor refiere que Jesús, después de su muerte, fue a predicar a los espíritus en prisión (3:18-20). Este pasaje y algunos otros como Mateo 27:52 y Lucas 23:43, son la base de la creencia católica en el descenso de Cristo a los infiernos. A pesar de que las interpretaciones varían, algunos teólogos ven este pasaje como refiriéndose a Jesús, después de su muerte, ir a un lugar que no es ni el cielo ni el infierno de los condenados donde las almas de las personas pre-cristianas esperaban el Evangelio.

Los primeros credos que mencionan el infierno eran el credo arriano de Sirmio (359), Nike (360) y Constantinopla (360). Se extendió a través del oeste y más tarde apareció en el Credo de los Apóstoles.[1]

Referencias

  1. 1,0 1,1 1,2 First Epistle of Peter
  2. 2,0 2,1 Primera epístola de Pedro
  3. Por ejemplo, 1P 2:3ss
  4. Adversus haereses, IV, 9, 2