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Primera Epístola de Juan

P46

Datos básicos
Autor Juan Evangelista
Fecha 95-110
Lugar Éfeso
Idioma Griego koine
Abreviatura 1Jn
Números
Capítulos 5
Versículos 105
Nombre
Hebreo ןנחוי
Griego א I Ιωάννης
Latín I Ioannes
Más datos
Testamento Nuevo Testamento
Sección Epístolas

La Primera Epístola de Juan es una carta del Nuevo Testamento de la Biblia destinada a las comunidades cristianas de Asia Menor que se atribuye al apóstol Juan. Declara que "Dios es amor" y articula los temas paralelos que presenta del siguiente modo: Dios es luz(1:5), justicia (2:29), amor (4:7-8) y verdad (5:6-10). Muestra el nexo entre la condición de lo que él llama hijos de Dios, el amor a los demás y la fidelidad a Jesucristo expresada en la vida práctica. Por su estilo y su doctrina está cerca del Evangelio de Juan, por lo cual se considera que procede del mismo autor o del mismo círculo joánico, en la misma época.

Datos generales

El género literario no es precisamente una "cartal" debido a que faltan los destinatarios y saludos propios de las cartas pero tampoco se trata de un escrito que haya sido redactado en abstracción de circunstancias para enviar un mensaje: el autor se muestra demasiado conocedor de la problemática que afronta la comunidad a la que escribe como para que se trate de una obra solamente literario-exhortativa.

Se ha discutido y escrito sobre el motivo de estas omisiones propias de las cartas de entonces pero sin llegar a conclusiones definitivas. El autor hace notar y pesar la autoridad que tiene y que le viene por dar testimonio de cosas que ha visto y oído(cf. 1:1-4, 4:14) pero no desarrolla un solo tema o sigue un hilo conductor claro como si estuviera escribiendo un tratado o como si el texto fuera una homilía o escrito destinado a ser usado como base de un discurso.

La tradición de la Iglesia ha atribuido esta carta y el cuarto evangelio a Juan, hijo de Zebedeo. Los argumentos que se han usado en contra de esta autoría parten del hecho que de ser Juan apóstol el escritor hubiera aprovechado esto para darse autoridad diciéndolo explícitamente en el texto,además no ofrece datos sobre la vida de Jesús y el uso del plural ("Sabemos..." cf. Jn 21:24) que indicaría más bien una escuela o comunidad joánica. Tomando en cuenta esos datos sobre el autor y los contenidos se puede deducir que los destinatarios eran una comunidad cristiana de fines del siglo I situada en el Asia Menor. Se debe considerar apócrifa la adición ad Parthos que aparece en las citas usadas por Agustín de Hipona y Casiodoro.[1]

Esta cuarta carta católica o universal fue escrita probablemente en Éfeso entre los años 95-110. La obra fue escrita para contrarrestar al docetismo, que decia que Jesús no vino "en la carne" y sólo como un espíritu. También define cómo los cristianos han de discernir los verdaderos maestros por sus ética, su proclamación de Jesús en la carne y por su amor.

Autoría

La epístola se le atribuye tradicionalmente a Juan Evangelista que la escribió en Éfeso ya de edad avanzada. El contenido, el lenguaje y el estilo conceptual de la carta son muy similares al Evangelio, 2 Juan y 3 Juan, lo que indica que fueron escritos por el mismo autor.

De hecho, a finales del siglo XIX, Ernest DeWitt Burton escribió que no podía haber ninguna duda razonable de que 1 Juan y el Evangelio fueron escritos por el mismo autor, y Amos Wilder ha dicho que la tradición paleocristiana y la gran mayoría de los estudiosos modernos se han puesto de acuerdo sobre la autoría común de estos escritos, aun cuando el autor no ha sido identificado con el apóstol Juan.

Sin embargo, otros estudiosos modernos han desafiado esta posición. A pesar de la autoría común de las tres epístolas casi universalmente aceptada, estudiosos como Heinrich Julius Holtzmann y CH Dodd han sostenido que la epístola y el evangelio fueron escritos por diferentes autores. Hay por lo menos dos principales argumentos a favor de este punto de vista. El primero es que la epístola a menudo usa un pronombre demostrativo en el principio de una oración seguido de una explicación o definición del demostrativo al final de la frase, una técnica estilística que no se utiliza en el Evangelio. El segundo es que el autor de la epístola utiliza la condena condicional en una variedad de figuras retóricas que son desconocidos en el evangelio.

No hay acuerdo unánime en cuanto a cuando la epístola fue escrita, pero algunos estudiosos que fue poco después de la finalización del libro del Apocalipsis[2] y se dice que la epístola se escribió alrededor del año 98 o 99.[3]

El peso de la evidencia externa puede favorecer la autoría de Juan porque hay posibles alusiones a Juan en los escritos de Clemente de Roma (I Clemente ), Ignacio de Antioquía y el Pseudo-Clemente (II Clemente). Otros posibles alusiones se pueden encontrar en la Didajé, la Epístola de Bernabé, Pastor de Hermas, Justino Mártir, la Epístola a Diogneto, la Epístola de Policarpo y los escritos de Papías. Hay referencias más oscuras de 1 Juan en los escritos de Ireneo, Tertuliano, Clemente de Alejandría, Orígenes y Dionisio y en el Canon Muratori.[4]

Propósito

El cuarto Evangelio fue una respuesta a los desafíos planteados por el judaísmo y otros fuera de los círculos joánicos que han rechazado la visión de la comunidad de Jesús como Hijo preexistente, enviado por el Padre. Las tres epístolas describen la fractura interna de las comunidades joánicos.

El autor escribió la epístola para que la alegría de su audiencia fuera completa, para que no practicaran el pecado y que crean en el nombre del Hijo de Dios para que tengan vida eterna. Por tanto, podemos distinguir en la epístola un propósito general que es para aumentar la alegría mutua y un propósito específico que es ofrecer a los lectores instrumentos por los que podrían asegurarsen su salvación.

Parece como si el autor estaba preocupado por los maestros heréticos que habían ido influyendo en las iglesias bajo su cuidado. Estos maestros fueron considerados anticristos (2:18-19), parece que estos maestros enseñaban una forma de docetismo en la que Jesús vino a la tierra como un espíritu sin cuerpo carnal real (4:2), que su muerte en la cruz no fue una verdadera expiación por los pecados (1:7), puesto que hubiera sido una ilusión. Parece que Juan también podría haber reprendido a un protognóstico llamado Cerinto, quien también negó la verdadera humanidad de Cristo.

El propósito del autor (1:1-4) es declarar la Palabra de Vida a aquellos a quienes él escribe, con el fin de que pudieran estar unidos en comunión con el Padre y con su Hijo Jesucristo. El autor muestra que los medios de unión con Dios son por parte de Cristo, su obra expiatoria y su defensa y, por parte del hombre, la santidad (1: 6), la obediencia (2:3), la pureza (3: 3), la fe(3:23; 4:3;5:5) y el amor (2:7-8,3:14,4:7,5:1).

Considerando que el Evangelio de Juan fue escrito para los no creyentes, esta epístola fue escrita a los que ya eran creyentes(5:13). Parece probable que su audiencia era principalmente gentil, ya que contiene algunas citas del Antiguo Testamento en formas de expresión netamente judías. La epístola fue probablemente llevada por los misioneros itinerantes a diferentes iglesias en toda la región para leerla en voz alta a las congregaciones.[5]

Estilo

En cuanto a la lengua, su griego es bastante pobre aunque correcto: usa muy pocas preposiciones, repite la conjunción κα y evita las complicaciones de enunciados subordinados. Hay ciertos arameísmos y frases de las que se han encontrado semejantes entre la literatura rabínica.

Uno de los recursos estilísticos que comparte con el autor del cuarto evangelio es el uso del paralelismo antitético que consiste en expresar primero una idea de manera positiva y luego de forma negativa (o al revés) dando así más importancia a la idea resaltada pero haciendo más lento el discurrir del texto. También usa de antítesis por medio de conceptos contrarios que no solo usa como recursos sino también como muestra de un cierto dualismo.

Otro elemento estilístico que se ha subrayado es el constante uso de expresiones como "hijitos" que quizás impliquen una mayor edad por parte de quien escribe ya que la expresión normalmente usada en las demás epístolas es la de "hermanos".

Ambiente de la epístola

En la carta no se habla ni se trata del mundo judío: todo el marco de los conflictos con los "judaizantes" está ausente. Sin embargo, se hace alusión al "principio" (cf. 2:7;3:11) lo que implicaría un estado de antigüedad en la evangelización y vivencia del mensaje cristiano.

Existen párrafos polémicos para con un grupo que se habría separado y que recibe duras invectivas por parte del autor de la carta. La severidad de los castigos impuestos hace pensar que se trata de una división apenas acaecida y que todavía trae consecuencias para la comunidad que se ha mantenido fiel. Las frases que comienzan por "Si alguno dice..." o "Si decimos..." parecen ir dirigidas a combatir las doctrinas de este grupo separado y se pueden resumir en que de alguna manera han dejado de lado la relación con Jesús o la necesidad de su obra salvífica para poder establecer una con Dios. De ahí que también la propuesta moral de este grupo separado sea criticada en la carta. Es evidente la orientación gnóstica de los errores que se combaten y que por tanto, provendrían de paganos conversos y no de judíos.

De cualquier forma no se ha podido delimitar la escuela gnóstica concreta o más características que las que pueden deducirse fácilmente por la carta. Se habla de apostasía, de los anticristos, de falsos profetas que parecen ser los problemas de las comunidades de entonces y que se dieron desde fines del siglo I.

Canonicidad

Desde antiguo fue considerado un libro canónico sin mayores disputas. En el canon de Muratori se cita un texto de la carta (1Jn 1:1) y en el canon del Codex Claromontanus también aparece como parte de los libros inspirados por lo que el testimonio unánime de la tradición siempre lo ha mantenido como parte del Nuevo Testamento.

Estructura

Se discute si existe un esquema o estructura que delinee los temas tratados en la carta o si más bien este esquema es libre o no sistemático.

R. Bultmann sostiene que a un primer estrato de pura antítesis se habría añadido el trabajo de un redactor que amplió ya con sentido más didáctico la base inicia e incluso ofrece las partes que considera como partes de ese sustrato primitivo. Asimismo cree en un tercer redactor que hubiera añadido los apartados de 5:14-21 y el capítulo 2. Sin embargo, Schnackenburg lo ha criticado pues la separación de textos que propone parece arbitraria o al menos que solo responde a aspectos formales sin tomar en cuenta que una persona puede cambiar de estilo al redactar un escrito si su finalidad cambia. E incluye una indicación metodológica que puede aplicarse a este caso:

"Por razón de método, ha de seguirse el principio de recurrir a tales hipótesis sólo cuando la explicación unitaria de la obra se demuestra imposible." (Schnackenb urg, pág. 55)

Más fácil parece tratar de descubrir el esquema a partir de los problemas a los que hace frente la carta. En la introducción de la Biblia de América distingue tres partes además del prólogo y la conclusión:

  • Prólogo (1:1-4)
  • Sobre el tema de Dios como luz (1:5-2:27)
  • Sobre la filiación divina (2:28-4:6)
  • Sobre la fe y el amor como criterios de acción (4:7-5:12)
  • Conclusión (5:13-21)

Cristología

El evangelio que se había dedicado a otros lectores subraya tanto la divinidad de Jesús que pudo ser usado por grupos gnósticos y otros como los secesionistas que son criticados en la carta. De ahí que el autor subraye más en esta carta la según él realidad humana de Jesús:

"Todo espíritu que confiesa a Jesucristo venido en la carne, es de Dios". (4:2)

De ahí también que se ponga bastante relieve en el carácter salvífico del sacrificio de Cristo en la cruz.

La vida cristiana

Relevancia especial tiene en la carta el tema de la caridad fraterna, en especial con los más necesitados. El verbo "amar" es usado por el autor 28 veces (el evangelio lo hace en 18 ocasiones) y dada la diferencia de extensión el dato es notable. Lo mismo ocurre con la palabra "amor": 18 ocasiones en la carta y 6 en el evangelio de Juan.

Para argumentar, el autor parte de la tradición sobre el mandamiento de Jesús y la pone como signo de autenticidad en la vivencia del cristianismo. Más aun afirma que es Jesús mismo quien ha mostrado lo que es el amor:

"El amor lo hemos conocido en esto: que aquél dio la vida por nosotros. También nosotros hemos de dar la vida por los hermanos. (3:17-18)

Y concluye:

"Dios es amor". (4:7)

Así quien afirme que conoce a Dios o que está en él pero no ama a su hermano, es un mentiroso (1:6) y un ciego (2:11).[6]

Referencias

  1. Primera epístola de Juan
  2. Algunos creen que se termino de escribir en el año 96.
  3. First Epistle of John
  4. Primeira Epístola de João
  5. First Epistle of John
  6. Primera epístola de Juan