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Primera Epístola a los Corintios
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Datos básicos
Autor Pablo de Tarso
Fecha Entre el 54 y el 57
Lugar Éfeso
Idioma Griego Koine
Abreviatura 1Co
Números
Capítulos 16
Versículos 437
Nombre
Más datos
Testamento Nuevo Testamento
Sección Epistolas
Número de libro 7
Otros datos


La Primera Epístola a los Corintios es un libro del Nuevo Testamento de la Biblia. Es una carta escrita por Pablo de Tarso a la comunidad cristiana o Iglesia de Corinto.[1]

Autor

Existe consenso entre los historiadores y teólogos cristianos que Pablo es el autor de la Primera Epístola a los Corintios. La carta es citada o mencionada por la primera de las fuentes, y se incluye en los antiguos canones, incluyendo el de Marción.

Sin embargo, dos pasajes pueden haber sido insertado en una etapa posterior. El primer pasaje es 1 Corintios 11:2 a 16 y el segundo, es 1 Corintios 14: 34-35. Parte de la razón para la duda es que en algunos manuscritos, los versos vienen al final del capítulo en lugar de su actual ubicación. Por otra parte, Pablo está aquí apelando a la Ley que no es característico en él. Por último, los versos entran en conflicto con 11:5, donde las mujeres oran y profetizan.[2]

Fecha

La Primera epístola a los Corintios fue escrita en Éfeso, donde,según Hechos 20:31, Pablo vivió tres años, probablemente entre el 54 y el 57. Mientras estaba allí, los creyentes de la congregación le hicieron llegar, posiblemente por conducto de Estéfanas, Fortunato y Acaico, algunas consultas, a las que respondió con la presente carta.esposos.[1]

Composición

La epístola fue escrita desde Éfeso, una ciudad en la costa oeste de Turquía, a unas 180 millas por mar desde Corinto. Según los Hechos de los Apóstoles, Pablo fundó la iglesia en Corinto (18:1-17), y luego estuvo aproximadamente tres años en Éfeso (Hch 19:8;19:10;20:31). La carta fue escrita durante este tiempo en Éfeso, entre el 53 y 57 d.C.

La Biblia King James afirma que esta epístola fue escrita en Filipos, tal vez derivada de una interpretación errónea de 16:5: "Porque tengo que pasar por Macedonia", en el sentido de: "Estoy pasando por Macedonia". En 16:8, Pablo declara su intención de permanecer en Efeso hasta Pentecostés. Esta declaración, a su vez, es claramente una reminiscencia del segundo viaje misionero de Pablo, cuando viajó desde Corinto a Éfeso, antes de ir a Jerusalén para Pentecostés (Hch 18:22). Por lo tanto, es posible que la carta fuera escrita durante la primera vez de Pablo en Éfeso, al final de su segundo viaje, por lo general fechado el 54 d.C.

Sin embargo, es más probable que escribiera durante su extendida estancia en Éfeso. También sus referencias a Apolos (1:12, 3:4) muestran que Apolos era conocido por Pablo y la iglesia en el momento de la escritura, lo que impediría la primera visita registrada a Éfeso.[2]

Contenido

Comienza la epístola con una extensa salutación. Extensa, se entiende, en términos actuales pero habitual entre los escritores antiguos, más proclives a recrearse en los prolegómenos.

En este saludo, Pablo dice de sí mismo que es apóstol por la voluntad de Dios, aludiendo a su tardía y atípica conversión. Pablo era un extraño en la comunidad apostólica ya que no pertenecía a los doce ni a sus discípulos más inmediatos. Al no recibir de ellos la encomienda apostólica, Pablo se convirtió en un factor inopinado y decisivo de la expansión del cristianismo.

Después de una alabanza de las virtudes de la comunidad de Corinto (1:4-9), añade que ha sabido por Cloe que hay discordias entre ellos señalando así el eje argumental de la epístola. A continuación, disimulada tras un apunte biográfico, desarrolla una pieza doctrinal que será un lugar común de la teología posterior. Se trata de la extrañeza entre la sabiduría del mundo y la sabiduría de Dios.

Se hace mención al fundamento de la fe cristiana, y Pablo enseña donde debe estar basada esta fe. Aunque Pablo era un hombre muy sabio y elocuente en lo que respecta a la exposición de las Sagradas Escrituras, se propuso no predicar entre los corintios con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino más bien con demostración del Espíritu y el poder de Dios. Lo que Pablo quería dejar claro, es que la salvación del hombre no depende de su sabiduría, ni de su habilidad para alcanzarla, sino que esta ha de obtenerse por el infinito poder de Dios en su sola soberanía.

A pesar de llamarse primera epístola, no debe de ser así,ya que Pablo había escrito otra carta anteriormente (1 Co 5:9).

Los injustos no entraran en el reino de los cielos si no recapacitan y dejan el pecado. Expone la doctrina del matrimonio. Los temas son la responsabilidad conyugal mutua, se deja en claro que cada uno le pertenece al otro, y que ambos no pueden negarse a no ser por mutuo consentimiento y con algún propósito específico. El otro tema es el celibato, lo trata a nivel de consejo, aquellos que no se han casado que puedan permanecer así, y los que enviudaron que no busquen casarse nuevamente; siempre y cuando puedan permanecer de esa manera sin pecar. Algunos afirman que el apóstol Pablo era de esta idea porque tenía el regreso del Señor Jesucristo como inminente, por tanto era mejor concentrarse en asuntos del Evangelio en esos «últimos tiempos» antes que en asuntos de pareja. El siguiente tema es el divorcio. Este siempre ha sido un tema bastante conflictivo. El Apóstol aconseja permanecer juntos, aúnque afirma que aquel que sufrió una separación debe permanecer sin casarse; en este caso ambos son creyentes. En un matrimonio mixto, uno creyente y otro no, Pablo ha dejado claro que el creyente debe procurar no separarse de su pareja no creyente. El asunto está cuando es el no creyente el que decide divorciarse, sin lugar a dudas esta persona se divorcia para volverse a casar, y si se separa, quédese sin casar.

La siguiente cuestión era si se podía comer carne sacrificada a los ídolos. Casi en todas las comunidades se notaba la tensión entre sus miembros pagano-cristianos y sus miembros judeo-cristianos. Por el sólo hecho de provenir de culturas diferentes tenían ya perspectivas diferentes. Comer carne sacrificada a los ídolos era para los paganos una cuestión cotidiana y nada problemática. No así para los afectos al judaísmo a quienes su ley se los prohibía expresamente.

El capítulo trece de uno de los capítulos más populares de la Biblia a causa de la encendida defensa del amor como fuerza fundamental del cristianismo. Es una lectura de referencia en la celebración del matrimonio cristiano.

Luego, el apóstol Pablo aborda un tema tan controvertido como la profecía así como el orden del desarrollo de la reunión de culto. Desde el principio, Pablo sirve la polémica tras darle un grado de importancia superior, al menos en este momento, a lo profético que incluso al amor o a los dones espirituales, temas que casualmente ha tratado en capítulos anteriores. El escritor intenta esclarecer la importancia de la profecía, así como establecer una clara diferencia de propósitos entre el profetizar y el hablar en lenguas. Tras abordar estos temas místicos, el apóstol decide enmarcar el funcionamiento de estos, en un fluir ordenado para que sea de provecho y no para confusión para la iglesia.

Pablo acaba el texto haciendo una mención a la actitud de las mujeres en la reunión de los santos, indicando a las mujeres que guarden silencio en las congregaciones y, que si quieren aprender algo, interroguen a sus esposos.[1]

Referencias

  1. 1,0 1,1 1,2 Primera epístola a los Corintios
  2. 2,0 2,1 First Epistle to the Corinthians