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Libro de Judit
Judith Beheading Holofernes by Caravaggio
Datos básicos
Autor Desconocido
Fecha Siglo II a. C.
Idioma Hebreo
Abreviatura Jdt
Números
Capítulos 16
Versículos 340
Nombre
Hebreo יהודית
Griego ιουδειθ
Latín Liber Iudith
Más datos
Testamento Antiguo Testamento
Sección Deuterocanonicos
Número de libro 18 (Nova Vulgata)
Otros datos
Eventos Importantes Guerra de Israel contra Babilonia
Muerte de Holofernes
Personas Importantes Judit
Holofernes


El Libro de Judit[1] es un libro del Antiguo Testamento incluido en la Septuaginta, pero luego considerado por el judaísmo como un texto apócrifo. Ha sido aceptado como parte del canon de los escritos bíblicos solo por las iglesias cristianas ortodoxas y también por la Iglesia Católica. Ha sido rechazado como parte del canon también por los protestantes.

Autor

El autor del Libro de Judit es desconocido.

Fecha

No se conoce con exactitud la fecha del libro. Sin embargo, se especula que Judit fue compuesto en tiempos de los Macabeos a mediados del siglo II a. C.[2]

Nombre

El nombre Judit, Yehudit, significa "Alabada" o "Judía" y es la forma femenina de Judá.

Idioma original

No está claro si el Libro de Judit fue escrito originalmente en hebreo o en griego. La versión más antigua que existe es la Septuaginta y podría ser una traducción del hebreo o compuesto en griego.

Las versiones hebreas nombran directamente figuras importantes como el rey seléucida Antíoco Epífanes, colocando así a los acontecimientos en el período helenístico, cuando los Macabeos lucharon con los monarcas seléucidas. La versión griega utiliza referencias deliberadamente crípticas y anacrónicas como "Nabucodonosor", "rey de Asiria" y "reina en Nínive " para el mismo rey. La adopción de ese nombre, aunque no histórico, a veces ha sido explicado ya sea como adición de un copista o un nombre arbitrario asignado al gobernante de Babilonia.[3]

Contenido

El libro cuenta la historia de una viuda hebrea, Judit hija de Merari, en plena guerra de Israel contra el ejército babilónico, aquí denominado asirio. De bellas facciones, gran educación, piedad, celo religioso y pasión patriótica, Judit se propone que el general invasor, Holofernes, quede prendado de ella, y, acompañada de su criada, desciende de su ciudad amurallada y sitiada por el ejército extranjero. Logran entrar en el campamento enemigo diciendo que desean escapar de la muerte, ofreciendole que le entregará la ciudad sin que ningún asirio muera, y el general las recibe bien por la gran belleza de Judit.

El general la recibe con una cena, pero ella come de lo que trae; Judit permanece tres días en el campamento y Holofernes le dió permiso de ir al valle de Betulia a purificarse y a orar. Al cuarto día, el general la invita a un banquete con sus oficiales y, en la noche, el general se durmió de borracho. Entonces, Judit decapito a Holofernes con su propia espada y se llevaron la cabeza en una bolsa.

Regresaron a la ciudad y todo el pueblo se alegró por la hazaña de Judit. Al amanecer, colgaron de la muralla la cabeza de Holofernes y atacaron el campamento asirio. Los oficiales asirios buscaron a Holofernes y solo hallaron su cadáver. Hubo caos en el campamento y todos huyeron; pero todo Israel les dió caza y los persiguieron hasta Coba y Damasco.

Todos recogieron el botín y celebraron a Judit, dandole la tienda de Holofernes y su contenido. Judit compuso un cántico y, luego, ofreció al Templo de Jerusalén la tienda de Holofernes y su contenido.

Judit siguió viudad hasta su muerte, vivió en su hacienda y, antes de morir, distribuye sus cosas entre su familia y le da la libertad a su sierva. Nadie se atrevió a retar a Judit y hasta después de su muerte fue temida.

Contexto historico

Los eruditos modernos argumentan a favor de una especie de "roman à clef", es decir, una ficción literaria cuyos personajes son figuras históricas reales, generalmente contemporánea al autor. En el caso del libro de Judit, el erudito bíblico Gabriele Boccaccini ha identificado a Nabucodonosor con Tigranes el Grande (140-56 a.C.), un poderoso rey armenio que, según Josefo y Estrabón, conquistó todas las tierras identificadas por el autor bíblico de Judit. Según esta teoría, la historia se establecería en la época de la reina Salomé Alejandra que reinó sobre Judea en 76-67 a.C. Al igual que Judit, la reina tuvo que enfrentarse a la amenaza de un rey extranjero que tenía una tendencia a destruir los templos de otras religiones, ambas eran viudas cuyos estrategias y habilidades diplomáticas ayudaron en la derrota del invasor. Ambas historias parecen estar en un momento en que el Templo había sido dedicado de nuevo recientemente, que es el caso; después de que Judas Macabeo mató a Nicanor y derrotó a los seléucidas.

El territorio de Judea comprende el territorio de Samaria, lo que fue posible en tiempos de los Macabeos sólo después de que Juan Hircano I reconquistó estos territorios. Por lo tanto, el presunto autor de Judit desearía honrar la gran reina que intentó mantener a los saduceos y fariseos unidos contra la amenaza común.[3]

Sentido religioso

El autor prueba, por encima de todo, la intervención de Dios en la liberación de Betulia. Dicho de otra forma, todo el libro se refiere al modo en que Dios puede utilizar un instrumento humano, Judit en este caso, para obtener el resultado requerido.

El Libro de Judit está impregnado de legalidad y patriotismo, concentrando su atención en el drama religioso que allí se desarrolla.[2]

Canonicidad

En el judaísmo

A pesar de que probablemente fue escrito por un judío durante el período del Segundo Templo, no hay pruebas de que el Libro de Judit fuera alguna vez considerado canónico para cualquier grupo judío. El texto masorético de la Biblia hebrea no lo contiene ni fue encontrado entre los Rollos del Mar Muerto o se hace referencia en toda la literatura rabínica temprana.

Las razones para su exclusión pueden incluir la fecha de su composición, su posible origen griego, el apoyo abierto a los Asmoneos y, tal vez, el carácter impetuoso y seductor de Judit misma. Sin embargo, después de desaparecer de circulación entre los judíos durante más de un milenio, las referencias al libro de Judit y Judit misma, resurgieron en la literatura religiosa de los criptojudíos que escaparon de la capitulación del Califato de Córdoba.

El renovado interés se cristalizó en cuentos sobre la heroína, poemas litúrgicos, comentarios del Talmud y pasajes en los códigos legales judíos. A pesar de que el texto en sí no menciona a Jánuca, se hizo costumbre leerse la historia de Judit en el Shabat de Jánuca. Judit es la contrapartida Asmonea de la reina Ester, la heroína de la fiesta de Purim.

En el cristianismo

Aunque los primeros cristianos, como Clemente de Roma, Tertuliano y Clemente de Alejandría, leyeron y utilizaron el libro de Judit, algunos de los cánones cristianos más antiguos, incluyendo la Lista Bryennios (s. II), el de Melitón de Sardis (s. II) y Orígenes (s. III), no lo incluyen. San Jerónimo, cuando produjo su traducción latina, lo contó entre los apócrifos, aunque despues cambió de opinión y citaba como Escritura, al igual que san Atanasio, san Cirilo de Jerusalén y san Epifanio de Salamina. Sin embargo, los Padres de la Iglesia influyentes como san Agustín, san Ambrosio y san Hilario de Poitiers, consideran Judit Sagrada Escritura y el Papa Inocencio I lo declaró parte del canon.

En el prólogo de Jerónimo a Judit, afirma que el libro fue encontrada por el Concilio de Nicea como parte de las Sagradas Escrituras. También fue aceptado por los concilios de Roma (382), Hipona (393) y Cartago (397) y, finalmente, dogmáticamente definido como canónico por la Iglesia Católica en 1546 en el Concilio de Trento.

La Iglesia Ortodoxa Oriental también acepta a Judit como inspirado, confirmado en el Sínodo de Jerusalén en 1672. La Iglesia Episcopal pide una lectura de Judit 9:1,11-14 en la Misa en la Fiesta de Santa María Magdalena, el 22 de julio. Entre todas las Iglesias cristianas que reconocen este libro como canónico, sólo la Iglesia copta celebra la memoria del personaje del título en su Santoral el 17 de septiembre.

La canonicidad de Judit es rechazada por los protestantes, que aceptan como el Antiguo Testamento sólo aquellos libros que se encuentran en el canon judío. Martín Lutero vió el libro como una alegoría, pero aparece como el primero de los ocho escritos en su Apócrifos.[3]

Referencias

  1. En griego ιουδειθ Ioudeith, hebreo יהודית Yehudit "la judía"
  2. 2,0 2,1 Libro de Judit
  3. 3,0 3,1 3,2 Book of Judith