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Libro de Esdras

109.Ezra Reads the Law to the People

Datos básicos
Autor Esdras
Fecha 430 a. C.
Lugar Jerusalén
Idioma Hebreo
Abreviatura Es.
Números
Capítulos 10
Versículos 280
Nombre
Más datos
Testamento Antiguo Testamento
Sección Historicos

El Libro de Esdras es un libro bíblico del Antiguo Testamento, ubicado entre 2 Crónicas y Nehemías. Originalmente formaba con este último una sola obra, Esdras-Nehemías, pero ambas se separaron en los primeros siglos de la era cristiana.

Contenido

Su tema es el retorno de Sión, siguiente a la cautividad de Babilonia, y está dividido en dos partes. La primera cuenta la historia del primer retorno de los exiliados, en el primer año de reinado de Ciro el Grande (538 a. C.) y la conclusión y dedicación del nuevo Templo de Jerusalén en el sexto año de Darío I (515 a. C.). El segundo, cuenta la posterior misión de Esdras en Jerusalén y su lucha por purificar a los judíos de lo que el libro llama «el pecado de matrimonio con no-judíos».

Ambos, junto con el Libro de Nehemías, representan el capítulo final en la narrativa histórica de la Biblia hebrea.

Autor y fecha

La tradición atribuye la autoría del libro al propio Esdras, aunque esta teoría no puede comprobarse por medios técnicos. Es casi seguro que en su origen haya sido escrito por la misma mano que el Libro de Nehemías, aunque cambios de orden, adiciones y sustracciones han desordenado a ambos libros de tal modo que este aserto es también muy difícil de demostrar.

Puede ser que Esdras y Nehemías hayan escrito el libro entero (Esdras y Nehemías) en conjunto. Admitiendo esto, parece que el coordinador de redacción fue el mismo Nehemías y se lo reputa responsable del libro completo, con correcciones y adiciones atribuidas a su colega Esdras.

Sí se sabe que el ordenamiento, revisión y corrección del texto ocurrieron en tiempos posteriores a la redacción del libro. Si en verdad el autor fue Nehemías, entonces el libro fue redactado entre 431 y 430 a. C., cuando el hombre real había regresado por segunda vez a Jerusalén después de su visita a Persia.

Nehemías es un personaje bíblico, considerado por algunos exégetas autor del libro que lleva su nombre. Perteneció probablemente a la tribu de Judá, y su familia debe haber sido natural de Jerusalén. Vivió durante la dominación persa de Judea, y fue copero del rey Artajerjes I, de quien obtuvo permiso para gobernar el país hebreo a fin de solucionar el grave estado del culto.

Completó las obras del escriba Esdras antes de regresar a prestar servicio en la corte persa.

Cronología y temas

Como queda dicho, 1 Crónicas, 2 Crónicas, Libro de Esdras y Libro de Nehemías constituyen una unidad temática. El autor de los dos primeros no corresponde con el o los de los dos últimos, aunque sí pertenecían a la misma escuela literaria y casi con seguridad formaban parte del personal de servicio del Templo.

Concretamente, Esdras y Nehemías relatan los hechos acaecidos en un siglo entero, desde 538 a. C. (decreto de Ciro el Grande) hasta el fin de la actividad de Nehemías (432 a. C.). La parte que corresponde a Esdras trata especialmente de la reconstrucción del Templo (Esd. 1-6) y de la organización legal del judaísmo (Esd. 7-10)

Valor histórico

Este libro concluye la parte de narración histórica estricta del Antiguo Testamento, si es que no se considera al libro de Ester en esta sección. El profeta Malaquías fue posiblemente contemporáneo de Nehemias y Esdras.

El valor histórico de Esdras es innegable. El autor es un historiador competente y honesto en lo que respecta a la historia de su pueblo, y las fuentes en que echó mano continúan siendo válidas en la actualidad. Si bien tergiversa ligeramente ciertos acontecimientos, ello se debe a su evidente adscripción al partido de los davídicos, pero ello no quita la certeza con que elabora un retrato histórico del período considerado.

Objetivos del libro

Como empleado del Templo de Jerusalén, el autor de Esdras intenta demostrar que la única forma lógica de gobierno para Israel es la teocracia. Sigue, por tanto, el canon conocido como "historia deuteronómica",que ya estaba terminado cuando él comienza a componer Esdras, formado por los libros Deuteronomio, Josué, Jueces, 1 y 2 Samuel y 1 y 2 Reyes.

Esdras pretende perfeccionar y profundizar en la historia deuteronómica subrayando los designios y actividades de Dios en los sucesos que narra. Así, convierte a David en la figura más importante de toda la Biblia, porque lo considera el perfeccionador de las leyes del legislador Moisés.

Deja el autor sin efecto las distinciones raciales y religiosas entre Israel y las tribus del norte, a las que llama en conjunto con un único nombre ("Israel") para simbolizar con ello la unidad davídica y mesiánica, y remarca la homogeneidad lingüística, histórica y cultural que cohesiona al pueblo de Dios. Los aspectos señalados son especialmente visibles en Esd. 1:5, 4:1 y 10:2.

Aspectos religiosos

El Libro de Esdras, como el Libro de Nehemías, son libros mesiánicos, y por lo tanto siguen a los reformadores religiosos judíos que entendían que Dios propone un nuevo paso hacia el Mesías. Ninguno de los protagonistas conseguirá restaurar a la Casa real de David, pero se hace evidente que van en la dirección correcta.

La autonomía política judía se ha perdido, porque los personajes son fervientes judíos pero también funcionarios leales a sus jefes persas. Aquellos que han sido liberados por Ciro de Babilonia donde estaban cautivos, se aglutinan ahora alrededor del Templo y adoptan una actitud aislacionista y legalista. Existe el peligro de caer en el esoterismo, pero los profetas mantendrán el orden y la esperanza.

Se observa en Esdras un radical ascenso intelectual del pueblo hebreo: mientras los perezosos y mediocres se quejan de la difícil situación, la nobleza judía se acercará a Dios, se abrirán muchas sinagogas, escuelas de escribas que siguen las enseñanazas de los profetas Ezequiel y Esdras y el Sanedrín o consejo de ancianos establecerá una evolucionada reforma judicial. Es, desde todo punto de vista, el canto de gloria y unidad de un pueblo que se había visto al borde de la aniquilación por el Helenismo (ver 1 Macabeos).[1]

Los libros de Esdras

No poca confusión surge de los títulos de estos libros. Esdras A de los Setenta es III Esdras de San Jerónimo, mientras que el griego Esdras B corresponde a I y II Esdras de la Vulgata, que originalmente estaban unidos en un solo libro.

Los escritores protestantes, tras la Biblia de Ginebra, llaman al I y II Esdras de la Vulgata respectivamente Esdras y Nehemías, y a III y IV Esdras de la Vulgata, respectivamente I y II Esdras. Sería deseable tener una uniformidad de títulos. Aquí seguiremos la terminología de San Jerónimo.

I Esdras

Como se ha dicho arriba, en el canon judío este libro formaba un solo volumen con II Esdras. Pero los escritores cristianos del siglo IV adoptaron la costumbre, cuyo origen no es fácil de asignar, de considerarlos dos obras distintas. Esta costumbre prevaleció hasta tal punto que pasó hasta a la Biblia Hebrea, donde ha permanecido en uso.

Por otra parte, los muchos y muy notables parecidos que innegablemente existen entre Esdras-Nehemías y Crónicas, y usualmente explicados por la unidad de autoría, han sugerido la posibilidad de que todos estos libros formaran, al principio, un solo volumen, para el que se ha propuesto el título de "Crónica Eclesiástica de Jerusalén", que expresaría muy bien su contenido.

¿Deberían estos libros ser considerados como independientes o como parte de una obra más amplia? Hay poca discusión acerca de la unión de I y II Esdras, que puede ser considerado un solo libro. Aunque la opinión que afirma que Esdras-Nehemías y Crónicas eran una sola obra parece ganar terreno entre los estudiosos bíblicos, hay muchos que se oponen decididamente, y que opinan que sus argumentos son incapaces de preponderar sobre la evidencia en la dirección opuesta.

No deberíamos esperar encontrar en I Esdras ni en II Esdras un relato completo de los sucesos relacionados con la Restauración, ni siquiera de las vidas de Esdras y Nehemías. La razón está en el propósito del autor de simplemente narrar los principales pasos dados para el restablecimiento de la teocracia en Jerusalén. Así, en dos partes paralelas, nuestro libro trata de:

  • El retorno de los judíos bajo la dirección de Zorobabel.
  • El retorno de otro grupo bajo el mando de Esdras.

En el primero, con el decreto de Ciro (1, 1-4) y la enumeración de los miembros más prominentes de la caravana (2), leemos una narración detallada de la reconstrucción del Templo y su exitosa culminación a pesar de la encarnizada oposición (3-4). Los sucesos que se narran cubren veintiún años (536-515).

La última parte trata de hechos que pertenecen a una fecha muy posterior (458 ó 397). Abre con el decreto de Artajerjes y el censo de los miembros del grupo y relata brevemente el viaje a través del desierto y da todos los hechos relacionados con la aplicación forzosa de la Ley de los matrimonios mixtos con mujeres extranjeras.

1 Esdras es una compilación de varias partes que difieren en naturaleza, origen y hasta en el lenguaje. Al menos se pueden reconocer tres de las partes:

  • Las memorias personales de Esdras (7, 27 a 9, 15).
  • Listas muy probablemente tomadas de documentos públicos (2, 1-70; 7, 1-5).
  • Escritos arameos (4, 7 - 6, 18; 7, 12-26),supuesta y probablemente parte de una "historia más comprehensiva de la comunidad restaurada" (Stade).

El compilador las puso juntas en la forma presente, añadiendo, por supuesto, de vez en cuando observaciones propias o algunos hechos tomados de otras fuentes que nos son desconocidas. Como algunos pudieran creer, este carácter compilatorio no disminuye en manera alguna el alto valor histórico de la obra. Es cierto que muy probablemente el compilador no estaba dotado de un agudo sentido de la crítica y transcribió indiscriminadamente unas junto a otras todas sus fuentes "como si fueran igualmente confiables" (L.W. Batten); pero no debemos olvidar que ha conservado para nosotros páginas del más alto valor; incluso las que se podrían considerar de menor confiabilidad son los únicos documentos disponibles con los cuales reconstruir la historia de esos tiempos; y el compilador, aun desde el punto de vista de de la investigación científica moderna, apenas pudo hacer algo mejor y más digno de alabanza que poner en nuestras manos las fuentes de información de las que disponía.

La composición de la obra ha sido atribuida desde antiguo sin discusión al mismo Esdras. Este punto de vista, enseñado en el Talmud, y aún admitido por los estudiosos de buen nivel, es sin embargo abandonado por algunos estudiosos bíblicos modernos, quienes aunque con distintas opiniones sobre la cuestión de la fecha, están bastante de acuerdo en que el libro es posterior al 330 a. C.

II Esdras

Ver Libro de Nehemías.

III Esdras

Aunque no pertenece al Canon de las Sagradas Escrituras, este libro se halla usualmente, ne prorsus intereat, en un apéndice de las ediciones de la Vulgata. Se compone casi por completo de materiales existentes en los libros canónicos.

El siguiente esquema muestra suficientemente los contenidos y señala los paralelos canónicos:

  • III Esdras 1 y 2 Crón. 35:36: Historia del Reino de Judá desde la gran Pascua de Josías a la Cautividad.
  • III Esdras, 2,1-15 (texto griego, 14) y I Esdras 1: Decreto de Ciro. Retorno de Sassabasar.
  • III Esdras 2, 16 (Gr. 15)-31 (Gr. 25) y I Esdras 4,6-24: Oposición a la reconstrucción del Templo.
  • III Esdras 3,1-5,6: Parte original.Historia de los tres pajes. Regreso de Zorobabel.
  • III Esdras 5,7-46 (Gr. 45) y I Esdras 2: Lista de los que vuelven con Zorobabel.
  • III Esdras 5,47 (Gr. 46)-73 (Gr. 70) y I Esdras 3,1-4,5: Altar de los holocaustos. Se ponen los cimientos del Templo. Oposición.
  • III Esdras 6,7 y I Esdras 5, 6: Templo terminado.
  • III Esdras 8,1 - 9,36 y I Esdras 7-10:Regreso de Esdras.
  • III Esdras 9,37-56 (Gr. 55) y II Esdras 7,73-8,12: Lectura de la Ley por Esdras.

El libro está incompleto y se termina en mitad de una frase. La versión latina completa la frase interrumpida del texto griego, pero el texto en su plenitud probablemente contenía la narración de la Fiesta de los Tabernáculos (Neh. 8).

Una característica extraña del libro es el total descuido del orden cronológico. La historia, realmente, va hacia atrás, mencionando primero a Artajerjes (2,16-31), después a Darío (3-5,6) y finalmente a Ciro (5,7-73).

Todo ello hace difícil detectar el objeto real del libro y el propósito del compilador. Se ha sugerido que tenemos aquí una historia del Templo desde el tiempo de Josías hasta Nehemías, y esta opinión está bien apoyada por la suscripción de la antigua versión latina. Otros suponen que en general el libro es más bien una traducción temprana de la obra del cronista, hecha en un tiempo cuando Crónicas, Esdras y Nehemías aún formaban un solo volumen.

Sea lo que fuere, parece que hasta la época de San Jerónimo hubo dudas respecto a la recepción del libro en el Canon; era citado libremente por los primeros Padres y fue incluido en la "Hexapla" de Orígenes. Esto puede ser explicado con el hecho de que III Esdras puede considerarse como otra recensión de las Escrituras canónicas.

Sin dudas que nuestro libro no puede pretender ser una obra de Esdras. Por ciertos particulares, tales como el parecido del griego con la traducción de Daniel, algunos detalles de vocabulario etc., los estudiosos pensaron que III Esdras había sido compilado probablemente en el Bajo Egipto, durante el siglo II a. C.. Nada se puede decir del autor excepto, quizás, que la antedicha semejanza de estilo con Daniel puede inclinar a concluir que ambas obras sean posiblemente del mismo autor.

IV Esdras

Tal es el título del libro en la mayoría de los manuscritos latinos. Los apócrifos protestantes ingleses, sin embargo, lo dan como II Esdras, a partir de las palabras iniciales: "El segundo libro del profeta Esdras". Autores modernos lo llaman con frecuencia Apocalipsis de Esdras.

Esta obra notable no se ha conservado en el texto griego original, pero tenemos traducciones latinas, siríacas, árabes (dos versiones independientes), etiópicas y armenias. El texto latino usualmente aparece impreso en el apéndice a las ediciones de la Vulgata, pero estas ediciones carecen de setenta versos entre 7,35, y 7,36. El fragmento que falta, que se leía en las otras versiones, fue descubierto por R. L. Bensly, en 1874, en un manuscrito latino, y desde entonces ha sido repetidamente impreso.

El libro en latín se divide en 16 capítulos. Sin embargo, los dos primeros (1, 2) y los dos finales (15, 16), que no se hallan en las traducciones orientales, sin duda son considerados por todos como adiciones posteriores, extraños a la obra primitiva.

El cuerpo del Libro Cuarto, cuya unidad parece incuestionable, se compone de las siete visiones que supuestamente tuvo Esdras en Babilonia, el año trigésimo después de la destrucción de Jerusalén (la fecha dada se equivoca casi en un siglo).

  • En la primera visión (3, 1 - 5, 20), Esdras lamenta la aflicción de su pueblo. ¿Por qué no cumple Dios sus promesas? ¿No es acaso Israel la nación elegida, y mejor, a pesar de su "mal corazón", que los vecinos paganos? El ángel Uriel reprende a Esdras por preguntar cosas que están más allá de su entendimiento; se le dice al "profeta" que el tiempo pasado excede al tiempo por venir y se le dan las señales del fin.
  • En otra visión (5, 21 - 6, 34), aprende, con nuevas señales, sobre fin, por qué Dios no hace todo inmediatamente.
  • Entonces sigue (6, 35 - 9, 25) una brillante descripción de la edad mesiánica. "Mi hijo" vendrá en su gloria, acompañado por aquellos que no han gustado la muerte, como Moisés, Enoc, Elías, y el mismo Esdras. Reinarán 400 años y entonces mi hijo y todos los seres vivientes, morirán; tras siete días del antiguo silencio, la Resurrección y el Juicio.
  • A continuación (9, 26 - 10, 60) Esdras contempla, en la aparición de una mujer que llora por su hijo muerto el día de su boda, una descripción apocalíptica del pasado y futuro de Jerusalén.
  • Esta visión es seguida por otra (11, 1-12, 39) que representa al Imperio Romano, bajo la figura de un águila, y por una tercera (13) que describe la ascensión del reino mesiánico.
  • El ultimo capítulo narra cómo Esdras ha restaurado los 24 libros del Antiguo Testamento que se habían perdido y escribió setenta libros de misterios para los sabios entre el pueblo.

El Cuarto Libro de Esdras está entre las más bellas producciones de la literatura judía. Ampliamente conocido en el cristianismo primitivo y frecuentemente citado por los Padres (especialmente San Ambrosio), se puede decir que ha enmarcado la creencia popular medieval sobre los últimos días. El uso litúrgico muestra su popularidad.

El segundo capitulo ha suministrado material para los versos del Requiem æternam del Oficio de Difuntos (24-25), la respuesta Lux perpetua lucebit sanctis tuis del oficio de los Mártires durante el tiempo de Pascua (35), el introito Accipite jucunditatem del martes de Pentecostés(36-37), las palabras Modo coronantur del Oficio de los Apóstoles (45); de igual manera, el verso Crastine die de la víspera de Navidad se toma de 16, 53.

A pesar de lo bello y popular que es el libro, su origen está envuelto en misterio. Los capítulos introductorios y finales, que contiene evidentes huellas cristianas, se asignan al siglo III (ca. 201-268 d. C.). La parte principal (3-14) es sin dudas la obra de un judío, ya sea romano, palestino o alejandrino, nadie puede decirlo.

Respecto a la fecha, los autores tienen variadas opiniones y se han sugerido todas las fechas desde el 30 a. C. al 218 d. C.; los estudiosos parecen acercarse más hacia el año 97 d. C.[2]

Referencias

  1. Libro de Esdras
  2. Esdras