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Epístola a los Efesios

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Datos básicos
Autor Pablo de Tarso
Fecha Año 62
Lugar Roma
Idioma Griego koine
Abreviatura Ef
Números
Capítulos 6
Versículos 155
Nombre
Más datos
Testamento Nuevo Testamento
Sección Epístolas
'Número de libro 10

La Epístola a los Efesios es el décimo libro del Nuevo Testamento. Su autoría tradicionalmente se ha acreditado a San Pablo, pero, a partir de 1792, esto ha sido cuestionado como Deuteropaulina, es decir, escrita en nombre de San Pablo por un autor posterior fuertemente influenciado por el pensamiento de San Pablo.[1]

Fecha y lugar de la epístola

La mayoría de estudiosos que cree que la epístola es en realidad pseudopaulina. Por el contrario, la minoría partidaria de la autenticidad paulina, cree que fue escrita en Roma durante el primer encarcelamiento de San Pablo (3:1;4:1;6:20) y probablemente inmediatamente después de su llegada allí, por el año 62, cuatro años después de haberse separado de los líderes de Éfeso en Mileto.[2]

Así como las Epístolas a los Colosenses, a losFilipenses y a Filemón, la de los Efesios fue escrita durante las horas de ocio en unos de los encarcelamientos del Apóstol, cuando tuvo poca razón para utilizar los servicios de un discípulo para escribir en su nombre.

Lisco es el único que en la actualidad asegura que estas cartas anteceden el gran encarcelamiento de San Pablo, manteniendo que el Apóstol debió haberlas escrito cuando estuvo prisionero en Efeso en 57 y antes de aquellas que él envió a los Corintios y Romanos.

Pero nosotros no tenemos detalles de esta cautividad en Efeso. Además, la doctrina descrita en estas cartas en cuestión pertenece a una época subsiguiente a la composición de la Epístola a los Romanos(58); por lo tanto ellas no fueron escritas previas a su cautividad en Cesarea(58-60). Por otro lado, ellas son anteriores a la primera persecución, a lo cual el autor no hace alusión cuando describió la armadura y los combates de los creyentes; por lo cual ellas no pueden ser asignadas a la ultima cautividad. Consecuentemente solo nos queda atribuirlas a un periodo entre 58 y 63, pero ya sea que fueron hechas en Cesarea o en Roma (61-63) es todavía una pregunta más controversial.

La información recogida aquí y allá es muy vaga y los argumentos utilizados son muy dudosos. Sin embargo, el tiempo libre permitido a Pablo, y la actividad evangélica que él muestra en el tiempo de escribir estas cartas coincidieron mas con su cautividad en Roma que en Cesarea.

Una cosa, sin embargo, es cierta, una vez que la autenticidad de la Epístola a los Colosenses y a los Efesios es admitida, es que ambas fueron escritas al mismo tiempo. Ambas muestran fundamentalmente y formalmente una estrecha conexión. Tíquico fue designado a llevar ambas Epístolas a aquellos a quienes ellas fueron dirigidas respectivamente y a cumplir la misma misión a través de ellas.

El versículo 16 del el capítulo 4 de los Colosenses no parece aludir a la carta a los Efesios, lo cual necesitaría haber sido escrita primero, además, la Epístola aquí mencionada es escasamente una encíclica, el contexto no lleva a nosotros a buscar en ella una carta especial de la misma naturaleza como la enviada a los Colosenses. Además, si Pablo sabia que antes de llegar a Colosa, Tíquico iba a llevar la Epístola a los Efesios a los cristianos en Laodicea, no había razón por la cual él incluiría saludos para los de Laodicea en su Epístola a los Colosenses (4:15).

Es más probable que la Epístola a los Efesios fue escrita en segundo lugar. Seria más fácil de entender porque, repitiendo a los Colosenses las mismas exhortaciones que él les hizo a los Efesios, por instancia, en lo de volver a casarse, el autor hubiera suprimido completamente las sublimes consideraciones dogmáticas en las cuales estas exhortaciones habían sido basadas. [3]

Objetivo

El objeto del autor no era realmente polémico, ya que no se menciona ningún error que él haya procurado indicar o refutar. El objeto del apóstol es asentar las bases de la nueva religión y definir la causa, la meta y el fin de la iglesia de los fieles en Cristo. Él habla a los Efesios como de un prototipo o de una muestra de la iglesia universal.

En la Epístola a los Romanos, Pablo escribe del punto de vista de justificación por la honradez imputada de Cristo; aquí él escribe del punto de vista de la unión al Redentor, y de ahí de la unidad de la iglesia verdadera de Cristo. Este es quizás el libro más profundo existente acerca de la iglesia, que toca las mayores profundidades de la doctrina cristiana, y escala las alturas de la experiencia cristiana; y el punto que el apóstol claramente esperó que los efesios lo entendiera es evidencia de la habilidad y madurez que los seguidores de Pablo habían alcanzado luego de su predicación en Éfeso.

Estilo

El estilo de esta epístola es muy animado, y corresponde al estado de la mente del apóstol en el momento de la escritura. Extático debido al reporte que su mensajero le había traído de la fe y santidad de sus seguidores en la ciudad de Éfeso, y llevado con la consideración de la sabiduría inescrutable de Dios mostrado con el trabajo del rescate del hombre, y de su amor asombroso hacia los gentiles en hacerles participantes por fe de todos los beneficios de la muerte de Cristo, él se eleva alto en sus sentimientos sobre los asuntos magníficos, y da sus pensamientos en la expresión sublime y copiosa.

Contenido

La Epístola a los Colosenses es, en su mayor parte, polémica, diseñada para refutar ciertas doctrinas teosóficas que habían entrado en la iglesia de Colosas. En cuanto a los Efesios, no parecen basarse en algún asunto en particular, es simplemente una carta escrita por causa del amor del apóstol Pablo a sus seguidores en ese lugar, e indica su deseo de que ellos pudieran entender todas sus órdenes así como su comprensión personal del evangelio.

Bosquejo del contenido de la carta:

  1. Salutación (1:1-2)
  2. La iglesia en el propósito de Dios (1:3-14)
  3. La iglesia en el poder de Dios (1:15-2:10)
  4. La iglesia como la casa de Dios (2:11-22)
  5. La iglesia como la revelación de Dios (3:1-13)
  6. La iglesia y la plenitud de Dios (3:14-21)
  7. La iglesia y los estándares de Dios (4:1-6:9)
  8. La iglesia y la armadura de Dios (Ef 6:10-20)
  9. Conclusión (6:21-24).[2]

Las doctrinas de justificación, la Ley, fe, la carne, etc., que son características de las grandes Epístolas Paulinas, no faltan en la Epístola a los Efesios siendo reconocidas en 2:1-16. Sin embargo el tema no lo lleva a desarrollar estas doctrinas. Por otro lado, él indica claramente, especialmente en el capitulo 1, el lugar supremo el cual, en orden de naturaleza y gracia, es adjudicado a Cristo, el autor y centro de la creación, el punto hacia el cual todas las cosas convergen y la fuente de toda gracia.

Aunque, en su gran Epístola, San Pablo algunas veces aborda estas doctrinas, ellas constituyen el objetivo especial de su carta a los Colosenses, donde él los desarrolla a un mayor grado que en la de los Efesios. De hecho esta Epístola trata mas el tema de la Iglesia que de Cristo. La palabra iglesia ya no significa, como es usual en la gran Epístola de San Pablo, alguna iglesia local u otra, pero la Iglesia universal, un todo orgánico uniendo a todos los Cristianos en un cuerpo en el cual Cristo es la cabeza. Aquí encontramos el desarrollo sistematizado de elementos insinuados de tiempo en tiempo en las cartas a los Gálatas, Corintios y a los Romanos.

El autor ha declarado que ahora no hay Judíos ni Griegos, pero que todos son uno en Jesús; que en cada Cristiano la vida de Cristo se ha hecho manifiesta; que todos son guiados por el Espíritu de Dios y de Cristo; que cada uno de los fieles tiene a Cristo por cabeza, pudieran, por la combinación de estos elementos, fácilmente llegar a considerar a todos los Cristianos como formando un solo cuerpo, animados por un Espíritu, un solo cuerpo teniendo a Cristo por cabeza. A este cuerpo por el mismo derecho, pertenecen tanto los Judíos como los Gentiles.

Indudablemente, esta misteriosa dispensación de la Providencia fue de acuerdo a la Epístola a los Efesios, hecho manifiesto a todos los Apóstoles, una declaración la cual, además, la Epístola a los Gálatas no la contradice; sin embargo esta revelación permanece como si fuera, el regalo especial de San Pablo.

El derecho de los paganos parece que ya no se cuestiona mas, lo cual es fácilmente entendido al final de la vida del Apóstol. A la muerte de Cristo, la pared de separación fue derribada y todos desde entonces tienen acceso al Padre por el mismo espíritu. Ellos no se encuentran en el nivel Judío de la Ley abolida, pero en el nivel Cristiano, en el edificio fundado directamente por Cristo. La Iglesia así constituida, el autor la contempla como esta le parece a él. Además, si en la extensión de la Iglesia él contempla la realización del decreto divino por el cual todos los hombres han sido predestinados a la misma salvación y el no esta obligado a repetir la historia religiosa de la humanidad de la manera en la que él tuvo ocasión de describir en la Epístola a los Romanos, ni esta obligado a explorar los privilegios históricos de los Judíos, a lo cual el no obstante alude ni a conectar la nueva economía con la vieja ni a introducir, al menos dentro de la exposición dogmática, los pecados de los paganos, a quienes el se satisface en acusar de falta de intima comunión con Dios. Por el momento todos estos puntos no son el sujeto principal de meditación. Es mas bien, el hecho positivo de la unión de todos los hombres en la Iglesia, el Cuerpo de Cristo, lo que para él es prominente; el Apóstol contempla a Cristo mismo en Su influencia actual sobre este cuerpo y sobre cada uno de sus miembros; de ahí que él sólo ocasionalmente menciona el poder redentor de la Muerte de Cristo.

Desde el Cielo, donde Él ha sido exaltado, Cristo confiere Sus regalos a todos los fieles sin distinción, demandando, sin embargo, que en Su Iglesia ciertas oficinas sean mantenidas para el bienestar común. Los términos jerárquicos tan usados mas tarde(episkopoi, presbyteroi, diakonoi) no los encontramos aquí.

Los apóstoles y profetas, siempre mencionados juntos, en la Epístola a los Efesios, juegan partes iguales, siendo los fundadores de la Iglesia. Puestos así en igualdad con los profetas, los apóstoles no son los Doce escogidos pero, como se indica en las cartas de San Pablo, aquellos que han visto a Cristo y han sido comisionados por Él a predicar Su Evangelio. Es por el mismo propósito que los profetas en la Epístola a los Efesios usaron el carisma. Los evangelistas son inferiores en dignidad con respecto a los apóstoles y profetas, sin embargo se mencionan. En sus primeras cartas San Pablo, no tiene ocasión para aludir a ellos, pero ellos pertenecen a la edad Apostólica.

Finalmente los pastores y doctores quienes son claramente distinguidos de los apóstoles y profetas, fundadores de las iglesias, parecen ser aquellas autoridades locales indicados en 1 Tes 5:12. Mientras que la atención dada a estos diferentes ministros forma una nota distintiva en la Epístola a los Efesios, no podemos por lo tanto admitir que el autor esta preocupado con la jerarquía como tal.

La unidad de la Iglesia, un punto que el claramente enfatiza, no es tanta la unidad jurídica de una sociedad organizada como la unidad vital que une todos los miembros del cuerpo a la cabeza, el Cristo glorificado. Tampoco es cierto que el autor predice siglos futuros de existencia para esta Iglesia como, propiamente hablando, siglos venideros, referido en la Epístola a los Efesios son siglos a venir en el Reino de los Cielos.

Por otro lado sabemos que las esperanzas de San Pablo de ser testigo de la segunda venida de Cristo, fueron constantemente disminuyendo y por lo tanto, en los últimos años de su vida, él definirá las leyes del matrimonio Cristiano, las cuales en un primer período él las consideró sólo bajo la luz de la inminente venida de Cristo.[3]

Viajes de Pablo a Éfeso

La primera visita de Pablo a Éfeso fue sólo de tres meses. Se encuentra la historia en Hechos 18:19-21. La obra que fue empezada allí fue avanzada por Apolos (Hch 24-26), Priscila y Aquila.

Sobre su segunda visita, a principios del año siguiente, él permaneció en Éfeso tres años, ya que descubrió que esa región era la llave a las provincias occidentales de Asia Menor. Aquí una puerta grande y eficaz le fue abierta (1 Co 16:9 ) y la iglesia fue establecida y reforzada por sus diligentes trabajos allí (Hch 20:20-31). Desde Éfeso extendió el evangelio por el extranjero "casi en toda Asia" (Hch 19:26 ). La Palabra poderosamente creció y prevaleció a pesar de toda la oposición y persecución que él encontró.

En su último viaje a Jerusalén, el apóstol desembarcó en Mileto y, tras convocar a los líderes de la Iglesia de Éfeso, les dio un discurso de despedida, ya que sabía que no los volvería a ver. En él les exhortó a mirar por ellos mismos y por todo el rebaño, después de orar hubo gran llanto de todos porque no verían más su rostro (Hch 20:18-35). Sin embargo, Pablo dijo ser abandonado en Efeso al menos una vez en 2 Timoteo 1:15.

Relación entre Efesios y Colosenses

Las cartas del apóstol son el arrebato ferviente de celo pastoral y su conexión, escrito sin la reserva y en la simplicidad; los sentimientos vienencalientes del corazón, sin la formación ni poda, y arreglo de un discurso formal. Hay una transcripción fresca y familiar del sentimiento, tan frecuente una introducción de la locución coloquial, y tanto de franqueza conversacional y vivacidad, que el lector asocia la imagen del escritor con cada párrafo, y el oído parece agarrar y reconocer los mismos tonos de la dirección viva.

La relación cercana de diseño y sujeto entre las epístolas a Colosas y Éfeso debe afectar a cada lector. Su relación precisa el uno al otro ha dado ocasión a mucha discusión. La gran probabilidad consiste en que la epístola a Colosas fue escrita primeramente; los pasos paralelos en el libro de Efesios, que son aproximadamente cuarenta y dos, teniendo el aspecto de ser extensiones de la epístola a los cristianos en Colosas.[2]

Referencias

  1. Epistle to the Ephesians
  2. 2,0 2,1 2,2 Epístola a los Efesios
  3. 3,0 3,1 Epístola a los Efesios